Archivo de la categoría: OPINIÓN

Por puta

El acuerdo de la Troika para Grecia lo ha dejado meridianamente claro: el proyecto europeo se basa en la violencia. Violencia ejercida siempre por los más poderosos contra los más débiles, contra los que siempre sufren las consecuencias de unas políticas económicas genocidas. Podríamos llamarlo lucha de clases, si no fuera porque no es posible luchar contra el verdugo. No hay lucha de ningún tipo, solo una víctima y un agresor. Por eso no es desacertado denominarlo violencia de clase. Muy similar, por cierto, a la violencia de género. Ambas se basan en el absoluto y continuo abuso de poder. La diferencia es que la de género se aplica sobre las mujeres, y la de clase sobre los siempre oprimidos.

El agresor de clase, al igual que el de género, humilla siempre a su víctima. Le niega a ésta cualquier tipo de control sobre su persona. Es más, si la descubre intentando tomar las riendas de su destino, por ejemplo vía referéndum, la castigará de forma todavía más inmisericorde y sádica. No hay peor pecado para una víctima que intentar levantar la voz y reclamar la propiedad de sí misma. O eres mía o de nadie. Si te vas, te mato: el mensaje del agresor es muy claro. Así como su capacidad para ejecutar en cualquier momento la sentencia.

Capacidad emanada de su absoluto control sobre la víctima. Control de varios tipos, comenzando por el psicológico, en el que el agresor de clase, al igual que el de género, se esfuerza de continuo, sembrando el pánico con cada gesto y cada frase. Apoyándose en esta labor en su brazo armado mediático, en esos miedos de comunicación que son la amplificación de la voz del agresor, y como tal tienen por misión atemorizar y sojuzgar a la víctima.

El agresor también se esmera en el control económico, sabedor de que la víctima no puede valerse por sí misma. De que si es abandonada por él, posiblemente se quede en la indigencia, al límite incluso de la supervivencia. Es un punto débil claro que por supuesto se va a encargar de explotar Para ello tiene a su disposición los mercados y los bancos, que pueden provocar que el dinero de todo un país se volatilice mañana mismo. Pero lo hago por tu bien, cariño, por el bien de los dos, por el bien del proyecto europeo.

Y por último, también hay un control físico, una violencia física, ejercida sobre la víctima de clase, al igual que sucede con la víctima de género. ¿O acaso no es física el hambre de los más débiles de Grecia? ¿o el frío de los que en invierno no pueden poner la calefacción en este país? Pero ni siquiera hace falta recurrir a la metáfora. Veamos los disturbios que han estallado últimamente en las calles helenas por el acuerdo. Y los que seguirán estallando. Claro que hay violencia física.

A pesar de estas similitudes, también hay diferencias entre ambos tipos de violencia. La violencia de género ya ha sido señalada por nuestra sociedad como un problema que hay que combatir. Quizá no con el empeño y la voluntad política suficientes, pero al menos, sabemos que es muy difícil –no diremos imposible –ver a un gobernante defendiendo claramente a un agresor de género. Todo lo contrario de lo que sucede con los agresores de clase europeos, cuyo estilo imitan con mucho gusto algunos aquí en España, donde nuestro gobierno, así como el PP, no hacen más que amenazarnos con lo que puede pasar si votamos mal. Como todo maltratador, eligen este lenguaje de la amenaza para mostrarnos que no somos libres para tomar una dirección distinta a la que ellos desean. El mensaje es muy claro: si votamos a quien no debemos dentro de unos meses, nos pasará lo mismo que a Grecia. España también será humillada, atemorizada, castigada y saqueada por haber querido tomar un camino distinto. Y además se merecerá todos los castigos que caigan sobre ella. Por puta.

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No es una metáfora

SYRIZA

“En un club como éste, agotar las vías de negociación y convocar un referéndum de ‘sí o no’ es cerrar las puertas y creo que Grecia tendría que pensárselo y rectificar esta decisión”. Estas declaraciones las hizo ayer el ministro español de Asuntos Exteriores ¿y Cooperación?, José Manuel García-Margallo, a cuenta de la decisión de Tsipras de consultar a su pueblo sobre la última oferta de los acreedores internacionales. Oferta cuyas condiciones, de hacerse efectivas, harían prácticamente imposible el cumplimiento del programa de gobierno elegido mayoritariamente por el pueblo heleno en las últimas elecciones. Que no es otro que el programa de Syriza. Pero ya se sabe, a los radicales hay que exigirles un programa claro y sólido de antemano. Y exigirles después que lo incumplan.

El caso es que Margallo volvió a hablar de Europa como un club, y no es la primera vez. Son ya numerosas las declaraciones de dirigentes europeos que insisten en que cuando uno forma parte del club de la UE, hay que cumplir sus reglas. Tanto lo dicen, que empezamos a pensar que lo del club no es una metáfora. Por cierto, metáfora es una palabra de origen griego que podemos traducir por desplazamiento o traslado.

Y ciertamente, hay un claro desplazamiento: de la Unión Europea al Club Europa; de una comunidad de estados miembros, a un club privado con derecho de admisión; de los valores y principios comunes europeos, como la democracia y el estado del bienestar, a las reglas que marcan los dueños del club, que no son todos los que van al club. En los clubs de bien ya se sabe: hay socios de primera y de segunda. Y luego están los que sirven las copas. Por tanto, tampoco es cierto que las reglas sean iguales para todos en el club.

No todos los socios, repetimos, son iguales. Que se lo digan a Alemania, o mejor dicho, a la banca alemana, que hoy no sería la gerente del club si la comunidad internacional, incluyendo a Grecia, no hubiera perdonado al país germano más de la mitad de su deuda externa acumulada durante el período de entreguerras y la postguerra. Esta decisión se tomó en los Acuerdos de Londres de 1953, que sentaron las bases para el posterior “milagro alemán”. Un milagro que tenía una explicación bastante terrenal: los acreedores sabían que para que Alemania pudiera pagar su deuda, había que facilitar el crecimiento del país. Así se decidió; así se hizo el milagro. Hoy Grecia pide un trato similar, pero el gobierno alemán, que viene a ser el secretario del gerente del club, parece que cree en otra religión distinta. Porque es creencia, bastante irracional por cierto, sostener que arruinando a los helenos conseguiremos que nos devuelvan el dinero.

Pero ya se sabe, las reglas en los clubes privados no las marcan la democracia o el sentido común. Aquí hay otros valores. Otra tradición. Que no se puedan usar calcetines blancos o pantalones cortos para entrar en las sala principal, o que haya que ser a la fuerza cofrade de la Hermandad del Santo Beneficio Financiero para adquirir la condición de socio Premium, no es algo que se haya elegido democráticamente. Básicamente porque esto no es una democracia, sino un club de gente de bien. Algo muy similar a lo que debía ser Versalles poco antes de la toma de la Bastilla. Y no es una metáfora.

Mártires en el fango

Zapata

Como bien decía Fraga, el fundador de ese partido tan comprometido ahora con la lucha contra la xenofobia y el odio, Spain is different. Tan diferentes somos, que un tipo como Fraga puede acostarse siendo un franquista pata negra y levantarse al día siguiente convertido, por obra y gracia de la transustanciación divina, en demócrata de toda la vida.

Spain is different porque en nuestra piel de toro se dan milagros impensables más allá de esta reserva espiritual de Occidente. Es lo que tiene una democracia nacida del milagro de la transustanciación nacional católica. Qué diferencia con otros países europeos, cuyas democracias modernas nacieron tras superar el fascismo y convertir el antifascismo en una de sus señas de identidad primordiales.

Ciertamente, los líderes de la posguerra europea, como Churchill, De Gaulle o Adenauer tenían bien poco de radicales de extrema izquierda. Todos ellos eran de derechas, pero antifascistas al mismo tiempo. En cambio, en España ser antifascista es sinónimo de radical. Lo dicho, Spain is different.

Todo este preámbulo histórico viene a cuenta de la polémica sobre los “tuits antisemitas” –las comillas “mediáticas” ya tienen tela – de Guillermo Zapata y de lo mucho que se ha dicho y escrito sobre el tema. Uno de los aspectos más analizados es el contexto de los chistes del ya dimitido delegado de cultura. Contexto que ha sido hurtado, y no por casualidad. Si no contextualizamos la información, no sabemos qué está ocurriendo realmente. Algo que sabe todo periodista. Por lo mismo es fácil deducir que la ocultación del contexto no ha sido accidental.

Y a la hora de escudriñar el contexto del humor, un asunto clave es saber quién hace el chiste. Como bien señaló ayer David Torres en su magnífico artículo El Holocausto como chiste, el humor judío es un humor bastante negro y habituado a hacer chistes sobre el holocausto. Chistes que sirven a los descendientes de las víctimas de uno de los episodios más negros de la historia de la humanidad para hacer catarsis colectiva. Para decir que a pesar de todo, han sobrevivido y se han ganado el derecho de burlarse, por supuesto recurriendo al humor, de la infamia nazi.

Ciertamente, cuando escuchamos a un judío hacer un chiste sobre el holocausto, entendemos que es así. Algo similar sucede cuando se trata de un chiste sobre “retrones” de Pablo Echenique. Como decíamos antes, es básico saber quién hace el chiste. No tiene el mismo significado un chiste sobre el holocausto si lo hace un nazi que si lo hace una víctima. O una persona como Guillermo Zapata, cuyos ideales están claramente en las antípodas del pensamiento xenófobo. Basta conocerle un poco, personalmente o por referencias, para llegar a esta conclusión.

Lo cual no significa que disculpemos su metedura de pata. Ciertamente, sus tuits eran de mal gusto. Y lo que es peor, no tenían ni puñetera gracia. Pero estaban muy lejos de ser definitorios de su pensamiento político. Nada más lejos. Los medios de comunicación de la caverna, tan volcados estos días en hacerle aparecer como un nazi ante la opinión pública, lo sabían y eran conscientes de sobra de que estaban mintiendo y manipulando groseramente la realidad. Sabían que le estaban difamando e injuriando vilmente. Y lo que es peor: infamando y difamando consiguieron sus objetivos políticos.

¿O alguien de verdad se cree que el Partido Popular y sus mayordomos mediáticos realmente montaron todo este circo porque deploran el racismo y la xenofobia? Analicemos el quién nuevamente. Preguntémonos si es posible que el partido fundado por Fraga y por los tardofranquistas; el partido que acabó con la justicia universal para salvar los negocios de China y otras dictaduras; el partido que defiende a los guardias civiles que lanzaron pelotas de goma contra inmigrantes que se estaban ahogando en el mar ; el partido que no condena el franquismo y en el que militan franquistas declarados que se niegan a eliminar los nombres y símbolos de la dictadura de calles y plazas; el partido que eliminó la sanidad universal sin ningún motivo real, salvo el de ganar votos entre sus sectores ultra; el partido que está en el gobierno que impide que el franquismo se pueda juzgar en España; el partido, en definitiva, que nació de una nada creíble transustanciación, por mucho que la bendiga y la vocee y la siga esgrimiendo la prensa del régimen del 78, ¿puede estar de alguna manera comprometido con los derechos humanos y la lucha contra la xenofobia o el odio?

Por este motivo ha sido un error la dimisión de Zapata. Lo cual no quiere decir que estemos a favor de lo que hizo. Pero ya ha pedido perdón, y bastaba con eso. Por dos motivos: porque esos tuit no expresaban sus ideas, y porque los escribió cuando no era ni pretendía ser cargo público.

Recordamos que en este país hemos tenido demócratas de toda la vida como Fraga, que quizá no tuviera Twitter, pero que no aguantaría una revisión de la hemeroteca. No se preocupen, no hay peligro de que llegue tal revisión. El mismo Juan Carlos I, que juró los Principios del Movimiento y que defendió el legado de Franco en varias intervenciones televisivas, no hubiera superado la misma prueba del algodón. Pero Igualmente está a salvo de cualquier nuevo escrutinio.

Hay quienes señalan que la dimisión de Zapata tiene un aspecto positivo, y es que se va a subir el listón para todos los demás partidos. No se lo creen ni ellos. Es evidente que no va dimitir nadie en el PP por muchas burradas que hayan soltado en Twitter. O por muchas burradas que hagan, lo cual sí que es verdaderamente grave.

Y sobre el argumento del ex delegado de Cultura de que era mejor su dimisión para que no se personificaran los ataques sobre Ahora Madrid en su figura, pues tres cuartos de lo mismo. La derecha cuando tiene una presa, no la suelta. Y si la suelta, es para coger otra. Siempre van a estar mordiendo sobre alguien reconocible. Saben que hay que personificar los ataques en alguien concreto desde los tiempos de Goebbels, otro demócrata de toda la vida.

Y respondiendo a los que argumentan que en formaciones como Ahora Madrid deben aplicarse la vara de medir que ellos aplican a los demás, les diré que por supuesto que sí. Pero esperamos que estas candidaturas de unidad popular no crean no ya en la transustanciación, sino en la existencia de santos. Debemos ser ejemplares, pero no se nos puede exigir que seamos como los ángeles.

Evidentemente que hay que subir muchísimos el listón, un listón que no pueden superar de ninguna manera los corruptos y los fascistas. Tolerancia cero con quienes meten la mano en las arcas públicas y con quienes conculcan los derechos humanos. Pero Zapata no está en ninguna de estas categorías, como mucho ha cometido un error. Qué le vamos a hacer, no es un ángel. Y si pedimos que el listón de lo políticamente correcto en esta reserva espiritual de occidente se sitúe en el cielo, pero en cambio aceptamos que el terreno de juego de la política sigue siendo el fango, a Ahora Madrid le quedan dos avemarías. Porque no son ángeles, si acaso aspirantes a mártires, y por lo mismo no pueden ni deben aceptar la invitación de la caverna a abordar el debate político como si de una lucha en el barro se tratase. Porque allí los profesionales del fango son invencibles.

 

Hagiografía de Santa María de Cendoya, mártir que no virgen

Cuentan las crónicas que Santa María de Cendoya era llamada así por ser natural de Cendoya, actual villa manchega muy próxima a una gasolinera, como todas las villas manchegas. Durante la época de la dominación romana, en la que vivió nuestra protagonista, la población era conocida como Cempollatum. Según los investigadores de su figura, se piensa que el nacimiento de la mártir cristiana tuvo lugar sobre el año 100 después de Jesucristo, conocido extremo izquierda que dio a Palestina la única copa del mundo de fútbol que luce en sus vitrinas, gracias a un gol en el último minuto de la prórroga frente a Babilonia. Más de dos mil años después, se sigue celebrando esta hazaña futbolística, que como todo el mundo sabe se produjo un 24 de diciembre por la noche, pues en esa época los mundiales se jugaban en invierno, cosa que va a volver a recuperarse en Catar.

Fue el romano Salustio Forónculo el primer historiador que menciona a Cempollatum en sus escritos. En “De horribilis horripilantis”, Forónculo hace un repaso de los pueblos y aldeas más despreciables del Imperio Romano. Eran tiempos en los que el turismo se puso de moda, gracias a las vías romanas, que conectaban todos los territorios bajo jurisdicción imperial. Proliferó por aquella época toda una literatura de viajes, con obras tan señeras como “Murtia, qué bonita eres” de Pompéyico Hecatombe, “Emérita Augusta, mucho más que jamón y vino” de Marco Lacónico o “Hispalís y olé”del gran Severo Navo.

A diferencia de las obras anteriores, Forónculo no quería cantar las bondades de ningún bello paraje. Al contrario, su objetivo era prevenir a los viajeros acerca de adónde no debían ir en ningún momento. Se podría decir que “De horribilis horripilantis” era una recopilación de pueblos de mierda que nunca debían ser visitados por personas de buen gusto. Entre esos lugares malditos, Forónculo sitúa a Cempollatum, a la que define como una“pestilente pocilga del infierno, que huele tan mal que pareciera que Belcebú tiene ahí el sumidero de sus heces”. Lo único que destaca en positivo es que el lugar es pequeño y se sale rápido del mismo.

En esta pintoresca villa nació, como se ha dicho, Santa María de Cendoya, sobre el año 100. Época en la que estaba mal visto lo del cristianismo, pues lo que se llevaba entonces eran los dioses romanos, mucho más cachondos y campechanos, aunque siempre dejaban copas sin pagar en los bares.

La madre de María se llamaba Robusta, y ciertamente hacía honor a su nombre. De profesión molinera, era una mujer, como todas las de la época, sin dientes ni prejuicios. Capaz de matar a un vaca a cabezazos y de cortar troncos de madera con la mirada. Su padre, de mejor carácter, era de la legión romana rural, la guardia civil de la época. Entonces, como ahora, no solían hacer mucho más que poner multas, salir en procesión, evitar las peleas de los mozos con los del pueblo de al lado y controlar que los toros no se desvíen del recorrido en los encierros. Precisamente, fue desempeñando estas últimas responsabilidades cuando le sobrevino su hora final. El honrado y leal funcionario romano murió de muerte natural, cuando María era todavía una niña, tras ser corneado repetidas veces por los mozos del pueblo de al lado.

María quedó por tanto huérfana muy pronto, lo cual marcó el resto de lo que hasta entonces había sido una feliz infancia. La pequeña se fue metiendo cada vez más en sí misma, y solo despertaba de este letargo interior cada vez que su madre la mandaba alguna tarea relacionada con el molino. Así pasaron los años y María se convirtió en una mujercita que, si no era guapa, al menos no era escrupulosa. Fue por aquella época, un día camino del molino, la primera vez que se le apareció el señor. En concreto, un señor que había ido al molino a por harina. Se trataba de Mauricio, el impotente, llamado así por el resto de hombres del pueblo debido a que era víctima de un embrujo del diablo que impedía que le llegara la sangre a la zona a la que tampoco llega el pensamiento.

Una hora después de entrar allí, salió el susodicho abrochándose los pantalones y con cara ciertamente de satisfacción mientras exclamaba “¡Oh Dios mío, esto es un milagro! ¡milagro!” Milagro que había sido obrado por María, de rodillas y en posición orante, justo como se la suele representar en la iconografía medieval.

Desde ese momento, María se dedicó a desembrujar a todos aquellos hombres a los que el diablo les había privado de la viribilidad. Primero fueron cientos y luego miles los que recurrían a sus servicios. Todos ellos narraban poco más o menos la misma historia: “ella se arrodilla ante mi embrujado miembro y gracias a su santa boca se produce el milagro de la levitación. Y encima gratis”. La fama de la cendoyana corrió por el resto de villas y pueblos de Hispania e incluso atravesó montañas y mares hasta llegar a oídos del mismísimo emperador, que empezó a preocuparse por la creciente influencia de la mujer y los muchísimos adeptos que estaba logrando.

Para ver si tenía que preocuparse, mandó a Críspulo Beodo, leal funcionario imperial, a Cempollatumm a ver lo que allí pasaba. Beodo informó al emperador a través de una carta en la que destacaba lo siguiente:

“El emperador no tiene por qué temer nada de esta mujer, pues ella no ansía poder espiritual ni terrenal. Más bien se diría que hace lo que hace por pura diversión, aunque quiera revestirlo de pretendida santidad. Vamos, que simplemente le va la mandanga. Y lo hace bien, además. Si el emperador me autoriza, la llevamos a Roma para que pruebe las artes de la santa”. El emperador, movido por la curiosidad, autorizó dicha expedición que traería a María a la mismísima capital del Imperio.

Lamentablemente, el infortunio se cruzó en su camino el día en que la galera romana que la iba a llevar a su destino a través del mar fue apresado por los corsarios. Allí comenzó el martirio final de Santa María de Cendoya. Martirio final que la Iglesia siempre ha negado, sosteniendo en cambio que la santa murió durante el saqueo de la galera víctima del ataque. Sin embargo, los numerosos estudios realizados por afamados historiadores han coincidido en señalar que María sobrevivió, y que convivió con los corsarios durante varias semanas hasta su muerte.

La cual se produjo, claramente, por un desmedido atracón. “No negamos que haya podido haber un atracón, pero en todo caso, fue un atracón de santidad”, alega el obispado, siempre incómodo cuando se plantea la cuestión. “Hombre, quizá hubo algo, pero tanto como atracón, yo no diría tanto”, dijo en su momento el alcalde de Cendoya, renuente a dar más datos porque, alega,“no me sale de los cojones”. Sin embargo, a pesar del oscurantismo de las autoridades oficiales, la verdad siempre termina por relucir. Como afirma el conocido historiador Ramiro Bocachancla: “Evidentemente que fue un atracón, Santa María de Cendoya murió de un atracón. De un atracón de pollas. De pollas corsarias además”.

Casi dos mil años después de estos infaustos hechos, Santa María de Cendoya continúa en el imaginario popular como patrona de las aspiradoras. Su día es el 23 de agosto, día también de San Agustín Pipiolo y San Trípode de Alejandría. También tiene su propio rezo, que dice así: “Santa María de “Cendoya/no dejes que pase otro día/sin haberme comido/una buena…”

Entrevista a uno que es compañero, coño

Tras la excelsa lección de periodismo que nos ha dado hoy El Confidencial entrevistando a Luis, el antisistema que trabaja en una carpintería, ofrecemos aquí a continuación otra entrevista de la misma o parecida fiabilidad a un agente de policía que es compañero, coño. Vamos, uno de los que suelen infiltrarse entre los carpinteros anarkistas, por supuesto con k, para causar conflictos y defender así el estado de derecho.
P: ¿Entonces es cierto que se infiltran entre los más violentos para provocar las algaradas?
R: Bueno, yo solo cumplo órdenes en realidad, y el mando a veces ordena esas cosas, así es. Todo el que ha ido a más de un par de manifestaciones lo sabe. ¿Por qué si no los disturbios suelen ser a la hora de los telediarios? Evidentemente es algo organizado, no hay nada casual. De este modo conseguimos que solo se hable de la violencia y no de las causas reales de las protestas.
P: ¿Y por qué no se debe hablar de las causas reales de las protestas?
R: Hombre, está claro. Tenemos un gobierno que está haciendo cosas que no le gustan a nadie, ni a los suyos, y que encima está lleno de gente corrupta con dinero negro de por medio y cosas así. Hablar de esas cosas no les viene nada bien. También es muy evidente, ¿no?
R: ¿Y usted, está de acuerdo con lo que está haciendo el gobierno?
R: Yo soy apolítico. Solo cumplo órdenes.
P: ¿Ni siquiera opina sobre la reducción de su salario?
R: Claro que eso no me gusta. Pero yo soy un profesional igualmente y me debo al servicio público.
P: ¿Alguna vez se ha llevado usted un palo por meterse entre los malos para cumplir con su alta misión?
R: Es raro, porque la verdad es que solemos tenerlo todo muy controlado. Casi todos los que estamos con la capucha somos infiltrados. Bueno, alguno hay que no, pero son tan pocos que es difícil equivocarse. Además, a unas malas, si la cosa se pone negra, siempre puedes gritar lo de “¡que soy compañero coño!” y listo.
P: ¿No cree que las vestimentas que lucen cuando se infiltran pueden ser contraproducentes, empezando por esas delatadoras capuchas?
R: Bah, y qué más da lo que llevemos. Tampoco hay que currárselo tanto. Total, nadie va a decir en la tele que hay infiltrados. De hecho, casi mejor que llevemos esas pintas, porque es muy televisivo. Les damos el guion de película de miedo ya hecho. En el fondo somos unos artistas. Anda que no he ensayado yo veces ante el espejo la escenita de Taxi Driver. Y la de Pulp Fiction. Esa del negro recitando la Biblia antes de volarle la tapa de los sesos a un perroflauta.
P: Pero esas escenas no tienen mucho que ver con la de grupos de antisistemas encapuchados protestando.
R: Oiga, yo solo le estaba abriendo mi corazón. Como en las entrevistas del Quintero ese.
P: Ya veo que tienen la sensibilidad muy a flor de piel. Sobre todo después de las protestas de los UIP por la actuación del mando en las cargas del sábado.
R: Es que no hay derecho. Casi machacan a mis compañeros por obligarles a aguantar en lugar de darles la orden de despejar la zona mandando refuerzos.
P: Entonces veo que a veces cuestionan las órdenes. ¿Menos cuando tienen que cargar en una plaza llena de gente, incluyendo niños y ancianos?
R: Oiga, eso es demagogia.
P: No lo creo. ¿Sabe lo que es demagogia?
R: ¿A que le meto un par de hostias?
P: Ya veo lo poco que duran los momentos sensibles de la policía.

Una sencilla manera de vencer a la ETA Global

Como ha dicho la siempre juiciosa Ana Botella, yo también condeno los atentados de Burgos. Y los del barrio de Sankt Pauli en Hamburgo, de donde posiblemente vinieran algunos de los violentos itinerantes. O tal vez fueron los mismos que tomaron hace meses el parque Gezi de Estambul, o los que de vez en cuando queman coches en los  suburbios de Londres o París. Quizá no, quizá estoy complicándolo todo innecesariamente y sea en realidad mucho más sencillo. Quizá son todos de la ETA. No solo los de Burgos, que a fin y al cabo está a tiro de piedra del País Vasco. No me extrañaría que también fueran etarras los de Turquía, Alemania o Francia.

Está claro, vivimos en un mundo dominado por terroristas, por la ETA Global, cuya única misión en la vida es hacer el mal e impedir el progreso. Las pruebas de ello son abundantes. Hay miles de películas que demuestran que la historia de la humanidad es una continua lucha del bien contra el mal. Ese bien que parecía haber triunfado para siempre cuando Fukuyama anunció el fin de la historia. Pero se pasó de ingenuo: el mal nunca muere del todo. Siempre habrá malvados cuyo único divertimento sea fastidiarnos este paraíso en vida en el que podríamos vivir si el bien triunfara de una vez y para siempre.

En conclusión, estamos en guerra constante contra el terrorismo. Ya lo dijo esa mente preclara que era el anterior presidente de los EEUU, George W. Bush. El tiempo le ha dado la razón y le ha puesto en el lugar que merece. Como a Aznar, su fiel compañero de fatigas. Ellos fueron los visionarios. Los que tuvieron el acierto de golpear primero. Porque saben que la única manera de defenderse de los violentos es atacar primero. No era guerra preventiva, era guerra democrática. La única manera de democratizar a los malos.

Otra muestra de lo preclaros que eran estos grandes demócratas. Recuerden la siguiente frase de Aznar: “Los que idearon el 11-M no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas”. Lo que quería decir el prócer de la patria es que la ETA globalizada es un enemigo interior. Lo tenemos aquí al lado. Quizá en nuestra misma calle. Su vecino podría ser ETA. O el profesor de su hijo. O la enfermera que mañana le va a hacer una analítica de sangre.

Pero no teman, por favor. El objetivo de este texto no es atemorizarles. Nada más lejos de la intención de los buenos, cuya única misión en la vida es procurar el bien común de la humanidad a través de su preclara gobernanza.  Y protegerles del contagio del mal Para este fin, han puesto en marcha un sencillo protocolo que nos permite distinguir a los malos de los buenos rápidamente.

Dicho protocolo se basa en un principio lógico incuestionable: los malos son, por definición, los que no son los buenos. Así ha sido siempre en las películas y en los medios de comunicación. Por tanto, si quieren estar a salvo de la ETA Global, no tienen más que hacer caso de los buenos y denunciar a las personas que opinen o actúen de forma contraria a la que dictan los buenos. Como ven, no hay motivos para preocuparse si obedecen esta regla tan de sentido común. Es más, si empiezan a preocuparse, quizá sea porque están a punto de pensar un poco como los de la ETA Global. Porque si fueran buenos de verdad de la buena, no habría nada que temer. Ergo si temen algo, es que no son buenos del todo. Así que sonrían y aplaudan cuando salgan los buenos por la tele o les agasajen con su presencia en la la plaza de toros de su pueblo. Y si un día les cuesta sonreír, entréguense directamente a la policía para evitar males mayores.

El escriba Somoano

¿Se imaginan que en el Reino Unido se descubriera que el director de informativos de la BBC participó en el pasado en una fiesta organizada por y para periodistas que de esta manera se homenajeaban a sí mismos por haber manipulado la información con el objetivo de favorecer a una determinada opción política? Es evidente que al día siguiente de conocerse los hechos, el responsable de la cadena sería fulminado. Es lo que suele suceder en las democracias más avanzadas, donde por supuesto que también hay escándalos –y en la BBC ha habido unos cuantos en los últimos años– pero a diferencia de España, no salen gratis. Por decirlo de alguna manera, la medida de la democracia de un país es la medida de su impunidad. A más democracia, menos impunidad. Y a menos impunidad, más Marca España, lamentablemente.

Todo esto viene a cuenta de la información destapada por la revista Mongolia en su número de este mes de enero. Dicha información encabeza su sección Reality News, espacio de periodismo de investigación en el que nos encontramos con noticias y reportajes imposibles de encontrar en cualquier otro medio de comunicación. Y no precisamente por su falta de interés, sino más bien por la falta de libertad que padecen la mayoría de los medios de comunicación para hablar de según qué asuntos.

El reportaje de Mongolia en cuestión se titula Telemadrid: Óscar a la manipulación y cuenta las malandanzas de El Lado Oscuro, nombre con el que se llaman a sí mismos los integrantes de la redacción paralela de Telemadrid, compuesta por los periodistas afines al PP que han convertido los informativos de la televisión pública regional, dirigidos y controlados siempre por ellos, en un órgano más de la propaganda popular. Cierto es que esto no revela nada que no se intuyera ya. Que esta gente, la misma responsable de que la audiencia de la cadena madrileña cayera desde el 17,2% en el año 2002 al 3,9% en octubre del 2013, era el grupo de voceros de Aguirre y ahora de González –motivo por el que se libraron del ERE que liquidó al 70% de la plantilla– ya  lo sabíamos.

Lo que resulta novedoso de este reportaje es que desvela cómo lo miembros del Lado Oscuro gustaban de celebrar sus “proezas” por todo lo alto. Celebraciones que resultan repugnantes, casi pornográficas, y que son otro resultado de saberse intocables. Mongolia lo cuenta así en su reportaje: “El Lado Oscuro no solo trabaja coordinadamente, sino que se dotó de una simbología en código que lucían en sus festejos, con dos elementos centrales: el retrato de Darth Vader, de Star Wars, y un logo de Telemadrid remasterizado con la bandera española y el lema: Ser español ya no es una excusa. Es una responsabilidad”.

Cada vez que Aguirre ganaba unas elecciones, el Lado Oscuro lo celebraba con una fiesta. En una de ellas, explica la revista, “el tarjetón de Darth Vader que los integrantes del Lado Oscuro llevaban colgado con una cinta de la bandera de España se acompañó con su característico “Que la fuerza os acompañe”, seguido de “Four more years”. Es decir, cuatro años más de lideresa. Y de neoliberalismo, bien entendido, por supuesto.

En algunas de esas fiestas se entregaron incluso los Oscar a la Manipulación, “unos imprevisibles galardones…que no…GALLARDONES”, decía el guión. Porque además, eran fiestas con guión y todo. Mongolia tuvo acceso a uno de aquellos guiones, que en su arranque dice así: “Como dijo un sabio…ha sido un año LARGO, DURO…Y DIFÍCIL…Cuesta manipular con “estilo” y “garbo”…pero hasta esto lo hacemos bien”.

Además de este texto, que prosigue diciendo muchas otras lindezas en el mismo tonillo sarcástico –y que se puede leer, como decimos, en Mongolia – la revista satírica también aporta imágenes de dichos eventos. En una de las fotografías mostradas aparece “uno de los integrantes más entusiastas del Lado Oscuro”, cuya labor fue bien reconocida por varias nominaciones en los Óscar a la Manipulación.  Puño en alto, luce una camiseta pro Aguirre de inspiración chavista y se llama Julio Somoano, actual director de informativos de TVE.

Cargo que seguirá desempeñando, bien pagado de sí mismo y por todos los españoles,  a pesar de estas escandalosas revelaciones. En un país donde se acredita que el partido del gobierno tiene una caja B y no pasa nada, no podíamos esperarnos otra cosa. Motivo por el que no voy a pedir la dimisión de Somoano. Sería como desear que todos los seres humanos nos queramos y que no haya guerra ni hambre en el mundo. Una cursilería, en definitiva.

En lugar de pedir dicha dimisión, vamos a entregarle a Somoano otro premio simbólico que seguro le resulta curioso. Es el premio “escriba obediente”. La figurita del  galardón consistirá en una reproducción a escala de la famosa escultura que actualmente se puede contemplar en el Museo del Louvre. Como bien saben Somoano y el resto de miembros del Lado Oscuro, todos ellos de una ética más que cuestionable, es cierto, pero en todo caso, personas cultas y bien formadas, el escriba se caracteriza por escribir lo que le dicta el poder. Y lo hace sentadito y obediente, sin rechistar, ¿Cómo iban los escribas a quejarse, si a menudo eran formados en el el entorno de la familia real, donde se vivía tan requetebién?

El único problema del escriba Somoano es que la palabra del faraón ya no es sagrada. De hecho, cada vez menos personas sintonizan la televisión del faraón. El faraón seguirá teniendo el poder, pero ya nadie cree que su palabra sea la palabra de dios. Y ese, señor Somoano, es el principio del fin para cualquier escriba.