Mártires en el fango

Zapata

Como bien decía Fraga, el fundador de ese partido tan comprometido ahora con la lucha contra la xenofobia y el odio, Spain is different. Tan diferentes somos, que un tipo como Fraga puede acostarse siendo un franquista pata negra y levantarse al día siguiente convertido, por obra y gracia de la transustanciación divina, en demócrata de toda la vida.

Spain is different porque en nuestra piel de toro se dan milagros impensables más allá de esta reserva espiritual de Occidente. Es lo que tiene una democracia nacida del milagro de la transustanciación nacional católica. Qué diferencia con otros países europeos, cuyas democracias modernas nacieron tras superar el fascismo y convertir el antifascismo en una de sus señas de identidad primordiales.

Ciertamente, los líderes de la posguerra europea, como Churchill, De Gaulle o Adenauer tenían bien poco de radicales de extrema izquierda. Todos ellos eran de derechas, pero antifascistas al mismo tiempo. En cambio, en España ser antifascista es sinónimo de radical. Lo dicho, Spain is different.

Todo este preámbulo histórico viene a cuenta de la polémica sobre los “tuits antisemitas” –las comillas “mediáticas” ya tienen tela – de Guillermo Zapata y de lo mucho que se ha dicho y escrito sobre el tema. Uno de los aspectos más analizados es el contexto de los chistes del ya dimitido delegado de cultura. Contexto que ha sido hurtado, y no por casualidad. Si no contextualizamos la información, no sabemos qué está ocurriendo realmente. Algo que sabe todo periodista. Por lo mismo es fácil deducir que la ocultación del contexto no ha sido accidental.

Y a la hora de escudriñar el contexto del humor, un asunto clave es saber quién hace el chiste. Como bien señaló ayer David Torres en su magnífico artículo El Holocausto como chiste, el humor judío es un humor bastante negro y habituado a hacer chistes sobre el holocausto. Chistes que sirven a los descendientes de las víctimas de uno de los episodios más negros de la historia de la humanidad para hacer catarsis colectiva. Para decir que a pesar de todo, han sobrevivido y se han ganado el derecho de burlarse, por supuesto recurriendo al humor, de la infamia nazi.

Ciertamente, cuando escuchamos a un judío hacer un chiste sobre el holocausto, entendemos que es así. Algo similar sucede cuando se trata de un chiste sobre “retrones” de Pablo Echenique. Como decíamos antes, es básico saber quién hace el chiste. No tiene el mismo significado un chiste sobre el holocausto si lo hace un nazi que si lo hace una víctima. O una persona como Guillermo Zapata, cuyos ideales están claramente en las antípodas del pensamiento xenófobo. Basta conocerle un poco, personalmente o por referencias, para llegar a esta conclusión.

Lo cual no significa que disculpemos su metedura de pata. Ciertamente, sus tuits eran de mal gusto. Y lo que es peor, no tenían ni puñetera gracia. Pero estaban muy lejos de ser definitorios de su pensamiento político. Nada más lejos. Los medios de comunicación de la caverna, tan volcados estos días en hacerle aparecer como un nazi ante la opinión pública, lo sabían y eran conscientes de sobra de que estaban mintiendo y manipulando groseramente la realidad. Sabían que le estaban difamando e injuriando vilmente. Y lo que es peor: infamando y difamando consiguieron sus objetivos políticos.

¿O alguien de verdad se cree que el Partido Popular y sus mayordomos mediáticos realmente montaron todo este circo porque deploran el racismo y la xenofobia? Analicemos el quién nuevamente. Preguntémonos si es posible que el partido fundado por Fraga y por los tardofranquistas; el partido que acabó con la justicia universal para salvar los negocios de China y otras dictaduras; el partido que defiende a los guardias civiles que lanzaron pelotas de goma contra inmigrantes que se estaban ahogando en el mar ; el partido que no condena el franquismo y en el que militan franquistas declarados que se niegan a eliminar los nombres y símbolos de la dictadura de calles y plazas; el partido que eliminó la sanidad universal sin ningún motivo real, salvo el de ganar votos entre sus sectores ultra; el partido que está en el gobierno que impide que el franquismo se pueda juzgar en España; el partido, en definitiva, que nació de una nada creíble transustanciación, por mucho que la bendiga y la vocee y la siga esgrimiendo la prensa del régimen del 78, ¿puede estar de alguna manera comprometido con los derechos humanos y la lucha contra la xenofobia o el odio?

Por este motivo ha sido un error la dimisión de Zapata. Lo cual no quiere decir que estemos a favor de lo que hizo. Pero ya ha pedido perdón, y bastaba con eso. Por dos motivos: porque esos tuit no expresaban sus ideas, y porque los escribió cuando no era ni pretendía ser cargo público.

Recordamos que en este país hemos tenido demócratas de toda la vida como Fraga, que quizá no tuviera Twitter, pero que no aguantaría una revisión de la hemeroteca. No se preocupen, no hay peligro de que llegue tal revisión. El mismo Juan Carlos I, que juró los Principios del Movimiento y que defendió el legado de Franco en varias intervenciones televisivas, no hubiera superado la misma prueba del algodón. Pero Igualmente está a salvo de cualquier nuevo escrutinio.

Hay quienes señalan que la dimisión de Zapata tiene un aspecto positivo, y es que se va a subir el listón para todos los demás partidos. No se lo creen ni ellos. Es evidente que no va dimitir nadie en el PP por muchas burradas que hayan soltado en Twitter. O por muchas burradas que hagan, lo cual sí que es verdaderamente grave.

Y sobre el argumento del ex delegado de Cultura de que era mejor su dimisión para que no se personificaran los ataques sobre Ahora Madrid en su figura, pues tres cuartos de lo mismo. La derecha cuando tiene una presa, no la suelta. Y si la suelta, es para coger otra. Siempre van a estar mordiendo sobre alguien reconocible. Saben que hay que personificar los ataques en alguien concreto desde los tiempos de Goebbels, otro demócrata de toda la vida.

Y respondiendo a los que argumentan que en formaciones como Ahora Madrid deben aplicarse la vara de medir que ellos aplican a los demás, les diré que por supuesto que sí. Pero esperamos que estas candidaturas de unidad popular no crean no ya en la transustanciación, sino en la existencia de santos. Debemos ser ejemplares, pero no se nos puede exigir que seamos como los ángeles.

Evidentemente que hay que subir muchísimos el listón, un listón que no pueden superar de ninguna manera los corruptos y los fascistas. Tolerancia cero con quienes meten la mano en las arcas públicas y con quienes conculcan los derechos humanos. Pero Zapata no está en ninguna de estas categorías, como mucho ha cometido un error. Qué le vamos a hacer, no es un ángel. Y si pedimos que el listón de lo políticamente correcto en esta reserva espiritual de occidente se sitúe en el cielo, pero en cambio aceptamos que el terreno de juego de la política sigue siendo el fango, a Ahora Madrid le quedan dos avemarías. Porque no son ángeles, si acaso aspirantes a mártires, y por lo mismo no pueden ni deben aceptar la invitación de la caverna a abordar el debate político como si de una lucha en el barro se tratase. Porque allí los profesionales del fango son invencibles.

 

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